Vamos a hablar de la tarea que desempeñan los padres en la tarea de estimular. Realmente es algo que se hace de manera cotidiana con los hijos.

Todo lo que el niño percibe a través de sus sentidos, se considera estímulo. El estímulo, es el alimento necesario para lograr una actividad psicomotriz que permite organizar y desarrollar el sistema nervioso

El juego es siempre espontáneo, está determinado por los intereses del niño.

Incluye la repetición de las situaciones que le son placenteras, como la elaboración de las desagradables y que forman parte de un mundo interior.

Este comienza a formarse a partir de las sensaciones corporales, que desde el nacimiento se mezclan con las que provienen de la relación con su mamá.

Por ello es importante el contacto corporal, pues llevará al niño a conocerse a sí mismo y le creará luego la inquietud de conocer el medio que lo rodea.

 El juego permite desplaza al exterior, miedos, angustias y demás situaciones internas, dominándolas mediante la acción.

Utilizamos la actividad lúdica como instrumento para estimular al niño por considerarla fundamental para el desarrollo de la estructura del conocimiento.

Con respecto a la evolución del juego deberán recordar que durante el primer año de vida el interés del niño se centra en los alimentos, placeres y exigencias derivadas de la zona oral: chupar, lamer, morder, besar y explorar los objetos con la boca; a los meses las manos están realmente preparadas para jugar y enriquecerlo.

Entre los 12 y 18 meses camina solo y todo es exploración, se debe comenzar a ejercitar su atención y tratar de mantenerla para desarrollarla.

Imita tareas hogares, todo su mundo es actividad. Entre los 18 y 24 meses se inicia en el juego simbólico, sólo le atraen los juguetes sencillos pues facilitan la proyección de fantasías; a esa edad comienza a recrear imágenes mediante dibujos.

A partir de los dos años interesa se interesa por los libros, cuadernos y punturas y puede dramatizar situaciones.

No olvidemos que el niño que juega investiga: ésto es una necesidad que debemos respetar. No son muchos los juguetes que necesita, ni tampoco el espacio, pero es importante proveerlo en un ámbito propio en el que se sienta dueño.